LAU: Psicoterapia y Salud

Lidiando con una enfermedad crónica en la época de Navidad

Gilberto Tejera Bobea / Psicólogo Clínico / Ma. Neurorrehabilitación holística e integral.

¿Te imaginas lidiar con una enfermedad en Navidad?

En primer lugar, lidiar o tratar con una enfermedad es difícil, pero hacerlo en la época de Navidad es aún más difícil. Al una persona confrontar con una enfermedad puede tener consecuencias tales como: ansiedad, miedo al diagnóstico, al futuro, estrés crónico, depresión, estrés, aislamiento, problemas de adaptación.  Las personas en la época de Navidad desean tener una salud óptima para disfrutar y compartir. 

La Navidad es por tradición, una época que evoca sentimientos de alegría, unión familiar y celebración. Sin embargo, la presencia de un problema de salud en el núcleo familiar puede transformar radicalmente este contexto festivo.  Cuando un ser querido se encuentra enfermo, las festividades pierden parte de su brillo habitual y pueden convertirse en un reto emocional considerable para todos los miembros de la familia.

En muchos casos, lo que normalmente sería motivo de felicidad y celebración, se ve opacado por sentimientos de tristeza y preocupación. La atención y el cuidado a pasan a ser una prioridad, lo que añade un nivel extra de responsabilidad para quienes están a cargo y aún más para el que la esté padeciendo. Esta situación puede provocar que el ánimo general disminuya, afectando la capacidad de disfrutar plenamente de la temporada navideña y generando una sensación de agotamiento emocional.

Sin embargo, quienes viven con una condición de salud o quienes acompañan a un ser querido a menudo enfrentan dificultades para equilibrar la atención al enfermo con la posibilidad de disfrutar de la esencia de la temporada. Ver a un ser querido lidiar con dolor o limitaciones físicas puede ser desgarrador y agotador, generando sentimientos de culpa e impotencia.

Y es algo totalmente entendible y aceptable que una situación de salud propia o de un ser querido tenga consecuencia a nivel emocional… Nadie es de hierro.

La clave fundamental radica en «encontrar el equilibrio», entendiendo esto no solo como un balance individual frente a la enfermedad, condición o situación, sino como un proceso que involucra a todos: familiares, quienes presentan la condición y amistades.  El propósito de encontrar dicho equilibrio no reside en forzar una actitud alegre, sino en aceptar la realidad y buscar maneras de vincularse con el espíritu navideño desde una perspectiva reflexiva y genuina.

En este sentido, lograr el equilibrio requiere mantener actividades saludables centradas en la persona, asegurando al mismo tiempo que dichas prácticas no resulten restrictivas tales como:

  • Adaptar la celebración para que la persona se sienta incluida en la celebración.
  • Afrontar las fiestas con esperanza.
  • Educarse sobre el padecimiento propio o de los familiares afectados.
  • Establecer horarios de descanso, al mismo tiempo ser flexible.
  • Iniciar o reanudar un proceso terapéutico luego de las fiestas.
  • Mantener el autocuidado de todas las personas en el ambiente para mantener energía optima durante las fiestas.
  • Mantener rutinas de medicamentos y tratamientos no deben interrumpirse durante las festividades. Si la familia planea trasladarse a otro lugar para compartir, es crucial llevar todos los medicamentos y equipos necesarios.
  • Ofrecer alternativas saludables durante la cena navideña y evitar tentaciones que puedan afectar la salud del paciente.
  • Seguir las instrucciones de los doctores al pie de la letra.
  • Respetar el proceso de recuperación de esa persona.
  • Ser apoyo a esa persona. Escuchar sin juzgar, preguntar más ¿cómo quieres que te ayude?

 

En conclusión, aunque la Navidad puede ser diferente cuando hay una enfermedad, también puede ser una oportunidad para reflexionar sobre lo que realmente importa: el amor, el cuidado mutuo y la unión.  Las pequeñas acciones, como juntos decorar o simplemente estar presentes, pueden hacer que el enfermo sienta el espíritu navideño y el cariño de los suyos. La Navidad no siempre será “perfecta” o como queramos, lo que de verdad importa es la calidad del compartir en momentos más simples, así manteniendo la esperanza y gratitud pueden transformar las fiestas en una experiencia significativa, incluso en los tiempos más difíciles.

Más que contar con un árbol lleno el 25 de diciembre, es más valioso tener compañía con quien compartir la cena del 24 de diciembre y disfrutar el día 25.

Centro Lau

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